Lección 9 para el sábado 31 de agosto (El Servicio En La Iglesia Del Nuevo Testamento)
SÁBADO, AGOSTO 24
El Servicio En La Iglesia Del Nuevo Testamento
Lee para el estudio de esta semana
Hechos 2:42-47; 4:32-37; Mateo 25:38, 40; Hechos 9:36; 2 Corintios 8:7-15; Romanos 12; Santiago 2:1-9.
Para memorizar
“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Sant. 1:27).
Los versículos que conocemos como la Gran Comisión (Mat. 28:18-20) se encuentran entre los más famosos de la Biblia, al menos entre los cristianos. A menudo han sido descriptos como nuestra declaración de misión y han inspirado todo tipo de proyectos misioneros y de evangelización. De hecho, inspirados en estos textos, los cristianos han viajado por todo el mundo, a veces a un gran costo personal, para difundir el evangelio.
¿Y qué ordenó Jesús en la Gran Comisión? Hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles “que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mat. 28:20). Y, como hemos visto, gran parte de lo que Jesús nos ordenó tiene que ver con cuidar a los necesitados, los que sufren, los que no pueden cuidarse a sí mismos. Por consiguiente, debemos recordar que estas instrucciones para los primeros discípulos de Jesús no eran tanto una tarea nueva, sino más bien una continuación de la misión que Jesús ya había estado haciendo entre ellos. Por ende, este aspecto de la enseñanza de Jesús es evidente en la vida de la nueva comunidad de la iglesia como parte del cumplimiento de la Gran Comisión.
Comentarios Elena G.W
Los miembros de la iglesia [primitiva] estaban unidos en sentimiento y acción. El amor a Cristo era la cadena de oro que los unía. Progresaban en un conocimiento del Señor cada vez más perfecto, y en sus vidas se revelaba el gozo y la paz de Cristo. Visitaban a los huérfanos y a las viudas en su aflicción, y se guardaban sin mancha del mundo, pues comprendían que de no hacerlo, estarían contradiciendo su profesión y negando a su Redentor.
La obra se llevaba adelante en cada ciudad. Se convertían almas y a su vez estas sentían que era su deber hablar a otros acerca del inestimable tesoro que habían recibido. No podían descansar hasta que la luz que había iluminado sus mentes brillara sobre otros. Multitudes de incrédulos se enteraron de las razones de la esperanza cristiana. Se hacían fervientes e inspiradas súplicas personales a los errantes, a los perdidos y a los que, aunque profesaban conocer la verdad, eran más amadores de los placeres que de Dio (Los hechos de los apóstoles, p. 463).
El mandato dado a los discípulos nos es dado también a nosotros. Hoy día, como entonces, un Salvador crucificado y resucitado ha de ser levantado delante de los que están sin Dios y sin esperanza en el mundo. El Señor llama a pastores, maestros y evangelistas. De puerta en puerta han de proclamar sus siervos el mensaje de salvación. A toda nación, tribu, lengua y pueblo se han de proclamar las nuevas del perdón por Cristo. El mensaje ha de ser dado, no con expresiones atenuadas y sin vida, sino en términos claros, decididos y conmovedores. Centenares están aguardando la amonestación para poder escapar a la condenación. El mundo necesita ver en los cristianos una evidencia del poder del cristianismo. No meramente en unos pocos lugares, sino por todo el mundo, se necesitan mensajes de misericordia (Obreros evangélicos, p. 29).
Entre aquellos a quienes el Salvador había dado la comisión: “Id, y doctrinad a todos los Gentiles” (Mateo 28:19), se contaban muchos de clase social humilde, hombres y mujeres que habían aprendido a amar a su Señor, y resuelto seguir su ejemplo de abnegado servicio. A estos humildes hermanos, así como a los discípulos que estuvieron con el Salvador durante su ministerio terrenal, se les había entregado un precioso cometido. Debían proclamar al mundo la alegre nueva de la salvación por Cristo.
Al ser esparcidos por la persecución, salieron llenos de celo misionero. Comprendían la responsabilidad de su misión. Sabían que en sus manos llevaban el pan de vida para un mundo famélico; y el amor de Cristo los movía a compartir este pan con todos los necesitados. El Señor obró por medio de ellos. Doquiera iban, sanaban los enfermos y los pobres oían la predicación del evangelio (Los hechos de los apóstoles, p. 87).
DOMINGO, AGOSTO 25
Un Nuevo Tipo De Comunidad
Después de la ascensión de Jesús y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, el grupo de creyentes creció rápidamente y fundó la iglesia primitiva, un nuevo tipo de comunidad entre los seguidores de Jesús, e inicialmente dirigida por sus discípulos originales. Sin embargo, esta nueva comunidad no era solo algo que ellos inventaron; sino que se basaba en las enseñanzas y el ministerio de Jesús y en la larga historia de las Escrituras hebreas y sus profetas.
Lee Hechos 2:42 al 47 y 4:32 al 37. ¿Qué identificas como elementos clave en estas descripciones de la comunidad de la iglesia primitiva?
Si bien parece que los israelitas nunca lograron poner plenamente en práctica el modelo para una sociedad justa y generosa, la comunidad de la iglesia primitiva se tomó en serio la instrucción de que “no haya en medio de ti mendigo” (Deut. 15:4). Una de las expresiones prácticas de su fe fue compartir los recursos materiales, incluso vender tierras y contribuir con los fondos recaudados (ver Hech. 4:34-5:2), para satisfacer las necesidades de sus hermanos creyentes, como así también para ser de bendición a quienes estaban fuera de la comunidad incipiente, especialmente mediante el ministerio de curación (ver Hech. 3:1-11; 5:12-16).
Sin embargo, esta comunidad no era una sociedad utópica desde ningún punto de vista. A medida que crecía el número de creyentes, aumentaban las tensiones sobre la administración de estos recursos, especialmente en relación con la distribución diaria de alimentos a las viudas (ver Hech. 6:1). Los discípulos, que eran los líderes naturales del grupo, querían concentrarse en predicar el evangelio. Para hacer frente a la situación en cuestión, necesitaban reorganizarse.
Por lo tanto, se nombró a siete personas para que se enfocaran en los asuntos prácticos de la comunidad de la iglesia. Este fue quizá el primer reconocimiento de los diferentes ministerios y dones que se ejercerían en la iglesia. Al mismo tiempo, demostró la importancia del ministerio práctico para la vida y el testimonio de la iglesia. “Los mismos principios de piedad y justicia que debían guiar a los gobernantes del pueblo de Dios en el tiempo de Moisés y de David, habían de seguir también aquellos a quienes se les encomendó la vigilancia de la recién organizada iglesia de Dios en la dispensación evangélica” (HAp 78).
Trata de imaginar cómo habrá sido esa comunidad primitiva. ¿Cómo podemos reflejar esos mismos principios hoy?
Comentarios Elena G.W
Mientras los discípulos proclamaban las verdades del evangelio en Jerusalén, Dios añadió su testimonio a las palabras de ellos, y una multitud creyó. Muchos de esos creyentes primitivos se vieron inmediatamente separados de su familia y sus amigos por el celoso fanatismo de los judíos, y fue necesario proveerlos de alimentos y hogar.
El relato declara: “Ningún necesitado había entre ellos”, y dice cómo se suplía la necesidad. Los creyentes que tenían dinero y posesiones los sacrificaban gozosamente para hacer frente a la emergencia. Vendiendo sus casas o sus tierras, traían el dinero y lo ponían a los pies de los apóstoles, “y era repartido a cada uno según que había menester”.
Esta generosidad de parte de los creyentes era el resultado del derramamiento del Espíritu. Los conversos al evangelio eran “de un corazón y de un alma”. Un interés común los dominaba, a saber, el éxito de la misión a ellos confiada; y la codicia no tenía cabida en su vida. Su amor por los hermanos y por la causa que habían abrazado superaba a su amor por el dinero y sus bienes. Sus obras testificaban de que tenían a las almas de los hombres por más preciosas que las riquezas terrenales (Los hechos de los apóstoles, p. 58).
Hay hoy una gran necesidad de amor fraternal en la iglesia de Dios. Muchos de los que aseveran amar al Señor no tienen amor hacia aquellos con quienes están unidos por vínculos de fraternidad cristiana. Tenemos la misma fe, somos miembros de una misma familia, somos todos hijos de un mismo Padre, y tenemos todos la misma esperanza bendita de inmortalidad. ¡Cuán tiernos y estrechos debieran ser los vínculos que nos unen! La gente del mundo nos observa para ver si nuestra fe ejerce una influencia santificadora sobre nuestros corazones. Prestamente discierne todo defecto de nuestra vida y toda la consecuencia de nuestras acciones. No le demos ocasión alguna de echar oprobio sobre nuestra fe (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 253).
“En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria”… “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria”.
El Espíritu Santo sugirió un método por medio del cual los apóstoles podrían ser aliviados de la tarea de distribuir ayudas a los pobres, y otras responsabilidades similares, de manera que pudieran estar libres para predicar a Cristo…
La elección de estos hombres para que trataran los asuntos de la iglesia, de manera que los apóstoles quedaran libres para llevar a cabo su tarea especial de enseñar la verdad, recibió en gran medida la bendición de Dios. La iglesia progresó en cantidad y fortaleza. “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (La historia de la redención, pp. 270, 271).
LUNES, AGOSTO 26
El Ministerio Y El Testimonio De Dorcas
Cuando la iglesia comenzó a expandirse, como predijo Jesús, “en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hech. 1:8), los nuevos creyentes adoptaron la fe y el ministerio de Jesús. Entre estos, en la ciudad de Jope se encontraba Dorcas, también conocida como Tabita. Obviamente, ella se tomó en serio la instrucción especial de Jesús de que, cuando vestía a los desnudos, lo hacía por Jesús mismo (ver Mat. 25:38, 40).
Lee la descripción de Dorcas y su ministerio en Hechos 9:36. ¿Cómo se podría describir tu vida y tu ministerio en un formato similar a este versículo? ¿Cómo te gustaría que te describan?
Parece que el ministerio de Dorcas era tal que su descripción como “discípula” (ver Hechos 9:36) y su fidelidad, energía e interés en los demás era reconocido incluso más allá de su ciudad natal.
Pedro estaba visitando la ciudad vecina de Lida, y la gente de Jope le pidió que fuese en respuesta a la muerte inesperada de Dorcas (ver Hech. 9:37-41). Al llegar a Jope, Pedro se encontró con muchas de las personas a las que Dorcas había ayudado mediante su obra en favor de los pobres. Le mostraron la ropa que ella había hecho y, sin duda, le contaron muchas historias de cómo los había ayudado a ellos y a otros.
El hecho de que Pedro haya orado por Dorcas y que Dios le haya devuelto la vida no garantiza que siempre les irá bien en la vida a quienes dedican su vida a servir a los demás. Al fin y al cabo, Dorcas había estado enferma y padeció la muerte, y Esteban, uno de los primeros diáconos nombrados para atender las necesidades de las viudas en la iglesia, también fue el primer mártir (ver Hech. 7:54-60). Una vida de servicio no es un lecho de rosas; a veces incluso podría ser el camino más escabroso.
Sin embargo, en esta historia, Dios utilizó el reconocimiento de su amor y poder en la vida y en la muerte de Dorcas para causar un fuerte impacto en la gente de Jope: “Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor” (Hech. 9:42).
Si tú fallecieras, la gente ¿se lamentaría y extrañaría tu contribución así como recordaba y se lamentaba por el ministerio de Dorcas? ¿Cómo podemos dejar un mejor legado de servicio? ¿Qué habilidades prácticas tienes, como las habilidades de Dorcas para confeccionar prendas, que podrías usar para servir a los demás?
Comentarios Elena G.W
[Dorcas] era una digna discípula de Jesús, y su vida estaba llena de actos de bondad. Ella sabía quiénes necesitaban ropas abrigadas y quiénes simpatía, y servía generosamente a los pobres y afligidos…
“Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió”. La iglesia de Joppe sintió su pérdida; y oyendo que Pedro estaba en Lidda, los creyentes le mandaron mensajeros “rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros. Pedro entonces levantándose, fue con ellos…
El corazón del apóstol fue movido a simpatía al ver su tristeza. Luego, ordenando que los llorosos deudos salieran de la pieza, se arrodilló y oró fervorosamente a Dios para que devolviese la vida y la salud a Dorcas. Volviéndose hacia el cuerpo, dijo: “Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo a Pedro, incorporóse”. Dorcas había prestado grandes servicios a la iglesia, y a Dios le pareció bueno traerla de vuelta del país del enemigo, para que su habilidad y energía siguieran beneficiando a otros y también para que por esta manifestación de su poder, la causa de Cristo fuese fortalecida (Los hechos de los apóstoles, p. 107).
Cada acto de sacrificio personal en favor de los demás robustece el espíritu de beneficencia en el corazón del dador y lo une más estrechamente con el Redentor del mundo, quien, “por amor de vosotros se hizo pobre, siendo rico; para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” [2 Corintios 8:9]. Y solo mientras cumplimos así el designio que Dios tenía al crearnos puede la vida ser una bendición para nosotros.
Si trabajáis como Cristo quiere que sus discípulos trabajen y ganen almas para él, sentiréis la necesidad de una experiencia más profunda y de un conocimiento más amplio de las cosas divinas, y tendréis hambre y sed de justicia. Intercederéis con Dios y vuestra fe se robustecerá; vuestra alma beberá en abundancia de la fuente de salvación. El encontrar oposición y pruebas os llevará a leer la Escritura y a orar. Creceréis en la gracia y en el conocimiento de Cristo y adquiriréis una rica experiencia (El camino a Cristo, pp. 79, 80).
No es la cantidad de tiempo que trabajamos, sino nuestra pronta disposición y nuestra fidelidad en el trabajo, lo que lo hace aceptable a Dios. En todo nuestro servicio se requiere una entrega completa del yo. El deber más humilde, hecho con sinceridad y olvido de sí mismo, es más agradable a Dios que el mayor trabajo cuando está echado a perder por el engrandecimiento propio. Él mira para ver cuánto del Espíritu de Cristo abrigamos y cuánta de la semejanza de Cristo revela nuestra obra. Él considera mayores el amor y la fidelidad con que trabajamos que la cantidad que efectuamos.
Tan solo cuando el egoísmo está muerto, cuando la lucha por la supremacía está desterrada, cuando la gratitud llena el corazón, y el amor hace fragante la vida, tan solo entonces Cristo mora en el alma, y nosotros somos reconocidos como obreros juntamente con Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 332).
MARTES, AGOSTO 27
Dar Como Una Forma De Compartir
Después de su conversión, el apóstol Pablo asumió la misión de llevar el evangelio al mundo gentil. El éxito que Dios le dio planteó preguntas importantes sobre la relación entre las raíces judías de la fe cristiana incipiente y los nuevos seguidores gentiles de Jesús. Un concilio de líderes cristianos judíos y gentiles se reunió en Jerusalén para discutir el asunto y buscar la conducción de Dios en relación con estas preguntas complicadas. La reunión y sus resultados se registran en Hechos 15.
Sin embargo, en el informe que Pablo da de esta reunión en Gálatas 2, agrega otro elemento importante a las instrucciones que recibió del concilio de Jerusalén para su ministerio continuo entre los gentiles: “Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer” (Gál. 2:10).
Y Pablo siguió aplicando este énfasis personalmente (ver, p. ej., Hech. 20:35) a lo largo de todo su ministerio. Al igual que la iglesia primitiva de Jerusalén, Pablo amplió la visión de la comunidad cristiana hasta alcanzar a todos los creyentes.
Lee 2 Corintios 8:7 al 15. ¿Cómo vincula Pablo el evangelio con el dar generosamente?
Pablo también utilizó dos referencias del Antiguo Testamento para instar a los creyentes a ser generosos y a cuidar de sus hermanos creyentes en circunstancias difíciles. Citó la historia de la generosa provisión divina del maná a los israelitas en el desierto como un modelo de dar y compartir entre la comunidad eclesiástica más amplia (ver 2 Cor. 8:15); y también citó el Salmo 112:9: “Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre” (2 Cor. 9:9).
Pablo instó a sus lectores a ser intencionales al dar, a separar regularmente una parte de sus ingresos para que les resulte fácil dar cuando él o Tito visitaran su iglesia para recoger las ofrendas y entregarlas a los cristianos necesitados de Jerusalén. Pablo utilizó el ejemplo de una iglesia para alentar a otras iglesias a ser igualmente generosas. “Como resultado del ministerio de ustedes, ellos darán la gloria a Dios. Pues la generosidad de ustedes tanto hacia ellos como a todos los creyentes demostrará que son obedientes a la Buena Noticia de Cristo” (2 Cor. 9:13, NTV).
¿Cuáles deberían ser nuestras prioridades para dar cuando no podemos dar a cada causa o necesidad que se nos presenta?
Comentarios Elena G.W
La sagacidad del mundo estriba en adquirir fortuna y ganancias en cualquier forma que puedan ser obtenidas. Una acumulación de este tesoro del mundo es la ambición de las personas mundanas. La aspiración y el objetivo de los seguidores de nuestro Señor Jesucristo es llegar a ser cristianos por medio de la abnegación y el sacrificio propio. Ellos mantienen sus ojos en las riquezas eternas que pueden obtener por el renunciamiento de tesoros terrenales a cambio de tesoros celestiales…
Más bienaventurado es dar que recibir”. Hechos 20:35… La abnegación traerá a la tesorería de Dios los medios necesarios para el adelanto de su obra. De ese modo podemos actuar en sociedad con Cristo. Los seguidores de Cristo consideren que en devolver al Señor lo suyo ellos reciben bendición; porque están acumulando tesoro celestial, el cual les será dado cuando escuchen: “Bien, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu señor” Mateo 25:21.
La buena voluntad de los creyentes macedonios para sacrificarse era resultado de la consagración completa. Movidos por el Espíritu de Dios, “a sí mismos se dieron primeramente al Señor” (2 Corintios 8:5); entonces estaban dispuestos a dar generosamente de sus medios para el sostén del evangelio. No era necesario instarlos a dar; más bien, se regocijaban por el privilegio de privarse aun de las cosas necesarias a fin de suplir las necesidades de otros. Cuando el apóstol quiso contenerlos, le importunaron para que aceptara sus ofrendas. En su sencillez e integridad, y en su amor por los hermanos, se negaban alegremente a sí mismos, y así abundaban en frutos de benevolencia.
Cuando Pablo envió a Tito a Corinto para fortalecer a los creyentes de allí, le indicó que edificara a la iglesia en la gracia de dar; y en una carta personal a los creyentes, él también añadió su propio llamamiento. “Por tanto, como en todo abundáis —les rogó— en fe, y en palabra, y en ciencia, y en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, que también abundéis en esta gracia” 2 Corintios 8:7.
Cristo guardará los nombres de todos los que no consideran ningún sacrificio demasiado costoso para ofrecerlos a él sobre el altar de la fe y el amor. Él lo sacrificó todo por la humanidad caída. Los nombres de los que son obedientes, los que se sacrifican y los fieles estarán esculpidos en las palmas de sus manos; no serán vomitados de su boca, sino que serán tomados en sus labios y él rogará especialmente en favor de ellos ante el Padre. Cuando los egoístas y orgullosos sean olvidados, ellos serán recordados y sus nombres serán inmortalizados. A fin de ser felices, debemos vivir para hacer felices a otros. Es bueno que presentemos nuestras posesiones, nuestros talentos y nuestros afectos en una agradecida devoción a Cristo, y en esa forma encontraremos felicidad aquí y una gloria inmortal en el más allá (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 358).
MIÉRCOLES, AGOSTO 28
Guía Paulina Para Vivir Y Amar Correctamente
A la carta de Pablo a los romanos se la conoce más por sus explicaciones detalladas de la gran doctrina de la salvación por la fe mediante la muerte de Cristo. Pero después de once capítulos de esta enseñanza, hay un cambio de énfasis. Pablo ofrece una guía práctica para vivir y amar correctamente, basada en la gracia y el amor de Dios como se revelan en Jesús y en la historia del evangelio: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Rom. 12:1). Por cierto, Pablo está diciendo que debido a lo que Dios ha hecho por nosotros en Jesús, así es como debemos vivir.
Lee y resume Romanos 12, observando principalmente las instrucciones para amar y cuidar a los demás, en especial a los necesitados.
En cierto sentido, Romanos 12 funciona como un resumen de muchos de los temas a los que Pablo presta más atención en algunas de sus otras cartas. Habla sobre los diferentes roles y dones dentro del cuerpo de la iglesia, lo que incluye servir y animar a los demás y dar generosamente (ver vers. 3-8). Pero no solo hay que hacer estas cosas, hay que hacerlas bien, con entusiasmo y, sobre todo, con amor (ver vers. 9-11).
Pablo describe en términos prácticos de qué se trata este tipo de vida. Insta a los creyentes a ser pacientes en las dificultades y la persecución, a cuidar a los necesitados, a ser pacificadores cuando sea posible y, como hemos visto anteriormente, a responder al mal y la injusticia con bondad, a vencer el mal haciendo el bien (ver Rom. 12:20, 21).
Este capítulo describe lo que significa vivir como una nueva persona, sirviendo a Dios individualmente y como parte de una comunidad de fe. Pablo les dijo a estos nuevos seguidores de Jesús que su vida, sus prioridades y sus obras deberían cambiar como respuesta a lo que Jesús había hecho por ellos al morir en la cruz y ofrecerles la esperanza de la vida eterna. Como vivían en una sociedad opresiva y a veces cruel en el corazón del Imperio Romano, Pablo los instruye para que lleven una vida diferente: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom. 12:2).
¿Cuáles son algunas de las actitudes y prácticas que necesitas resistir en tu comunidad para que te resulte más fácil vivir y amar correctamente como seguidor de Jesús hoy?
Comentarios Elena G.W
El corazón en que mora el amor de Cristo manifestará constantemente mayor refinamiento; porque la fuente de la vida es el amor hacia Dios y hacia el hombre. Cristo es el cristianismo. Tal es la gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz y buena voluntad hacia los hombres. Tal es la ejecución del propósito de Dios.
El verdadero crecimiento cristiano tiende hacia arriba, hacia la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo. La verdadera cultura, el verdadero refinamiento de pensamiento y modales, se obtiene mejor aprendiendo lecciones en la escuela de Cristo que por el esfuerzo más laborioso y esmerado de observar formas y reglas fijas, cuando el corazón no está bajo la disciplina del Espíritu de Dios.
El seguidor de Jesús mejorará constantemente sus modales, hábitos, espíritu y trabajo. Esto lo logra fijando los ojos, no en los meros progresos externos y superficiales, sino en Jesús. Se verifica una transformación en la mente, en el espíritu, en el carácter. El cristiano es educado en la escuela de Cristo para anhelar las gracias de su Espíritu con toda mansedumbre y humildad. Se está preparando para asociarse con los ángeles celestiales (Obreros evangélicos, p. 300).
Todo aquel que nombra el nombre de Cristo debe adornar la doctrina de Cristo nuestro Salvador mediante una vida bien llevada y un comportamiento piadoso, y también el adorno de un espíritu manso y sereno… Si poseéis esto, tendréis favor con Cristo y con los hombres.
Las palabras pronunciadas con apresuramiento hieren y magullan las almas y la herida más profunda se produce en el alma del que las pronuncia. El que no puede equivocarse declara que el don de Cristo, el adorno de un espíritu manso y sereno, es de gran valor. Todos debemos tratar de apoderarnos de su valor pidiéndolo a Dios. No importa cómo nos estimen los hombres, si llevamos este adorno, llevamos la señal de nuestro discipulado con Cristo. Somos apreciados por el Altísimo, porque el adorno que llevamos tiene gran valor ante su vista. Debemos buscar esta preciosa gema (Nuestra elevada vocación, p. 276).
La paz interior y una conciencia libre de ofensas hacia Dios agilizará y vigorizará el intelecto así como el rocío sobre las tiernas plantas. La voluntad está entonces dirigida y controlada rectamente, y es más decidida, y sin embargo libre de perversidad. Las meditaciones son agradables porque son santificadas. La serenidad de la mente que usted puede poseer bendecirá a todos los que tengan contacto con usted. Esta paz y calma, con el tiempo, llegará a ser natural y reflejará sus preciosos rayos sobre todos los que lo rodean, para volver a reflejarse sobre usted mismo. Cuanto más guste de esta paz celestial y quietud mental, tanto más aumentará. Es un placer vivo y animado que no echa todas sus energías morales en el estupor, sino que las despierta a una actividad creciente. La paz perfecta es un atributo del cielo que los ángeles poseen. Que Dios lo ayude a poseer esta paz (Mente, carácter y personalidad, t. 1, p. 325).
JUEVES, AGOSTO 29
Santiago El Justo
La tradición cristiana sugiere que Santiago, hermano o hermanastro de Jesús, llegó a ser un líder de la iglesia primitiva en Jerusalén y fue el Jacobo que ofició como presidente del concilio de Jerusalén (ver Hech. 15; y Gál. 1, 2). Si es así, es probable que haya sido el autor de la carta que se conserva en la Biblia como el libro de Santiago [N. de la T.: este nombre en griego puede traducirse indistintamente al español como Santiago o Jacobo].
Santiago era un nombre común en ese momento, pero si eran la misma persona, también puede haber sido el líder de la iglesia conocido como Santiago “el justo”, lo que sugiere que era un líder sabio que priorizaba correctamente su trato con los demás y se preocupaba por los marginados u oprimidos. El libro que lleva su nombre se describe como “el libro de Proverbios del Nuevo Testamento”, pues enfatiza la piedad práctica y el vivir sabiamente como seguidores de Dios.
El autor de Santiago estaba ansioso por recordarles a sus lectores cristianos que “no se contenten solo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” (Sant. 1:22, NVI); y que la religión que realmente importa (la que es pura y duradera a los ojos de Dios) se centra en cuidar a los necesitados y oprimidos y resistir las influencias corruptoras de la sociedad que los rodea (ver Sant. 1:27).
Lee Santiago 2:1 al 9 y 5:1 al 5. ¿En qué se diferencia la actitud de Santiago hacia quienes son ricos y hacia los que comúnmente tenemos en la mayoría de las sociedades? ¿Cuáles son sus instrucciones específicas con respecto a cómo tratar a los ricos y a los pobres dentro de la comunidad eclesiástica?
Santiago sostiene que desearle el bien a alguien (incluso la bendición de Dios) será de poco consuelo si la persona sufre de frío y hambre. Proveerle de alimento y ropa real será mucho más útil para expresar y demostrar nuestra preocupación por ellos que todos los sentimientos nobles y los buenos deseos (ver Sant. 2:14-16). Santiago usa esto como ejemplo de la interacción entre la fe y las obras en el contexto de nuestra relación con Dios. Él también reitera (Sant. 2:8) lo que Jesús enseñó acerca de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, mostrando cómo debemos obedecer este mandamiento en la vida diaria. Se pone en práctica sirviendo a Dios y a los demás, no para obtener la salvación, sino porque es la manifestación de la verdadera fe.
¿Por qué es tan fácil, incluso inconscientemente, preferir a los ricos antes que a los pobres?
Comentarios Elena G.W
Juan y Judas representan a los que profesan ser seguidores de Cristo. Ambos discípulos tuvieron las mismas oportunidades de estudiar y seguir al Modelo divino. Ambos estuvieron íntimamente relacionados con Jesús y tuvieron el privilegio de escuchar sus enseñanzas. Cada uno poseía graves defectos de carácter. Y ambos tuvieron acceso a la gracia divina que transforma el carácter. Pero mientras uno en humildad aprendía de Jesús, el otro reveló que no era un hacedor de la palabra, sino solamente un oidor. El uno, destruyendo diariamente el yo y venciendo al pecado, fué santificado por medio de la verdad; el otro, resistiendo al poder transformador de la gracia y dando rienda suelta a sus deseos egoístas, fue reducido a servidumbre por Satanás.
Semejante transformación de carácter como la observada en la vida de Juan, es siempre resultado de la comunión con Cristo. Pueden existir defectos notables en el carácter de una persona, pero cuando llega a ser un verdadero discípulo de Cristo, el poder de la gracia divina le transforma y santifica. Contemplando como por un espejo la gloria del Señor, es transformado de gloria en gloria, hasta que llega a asemejarse a Aquel a quien adora (Los hechos de los apóstoles, p. 446).
Solamente con un generoso desinterés por aquellos que necesitan ayuda podremos dar una demostración práctica de las verdades del evangelio. “Si el hermano o la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos: pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará? Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma”. “Ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad”.
Mucho más que un mero sermón está incluido en la predicación del evangelio. Los ignorantes han de ser instruidos; los desanimados han de ser reanimados: los enfermos han de ser restaurados. La voz humana debe tomar parte en la obra de Dios. Palabras de ternura, simpatía y amor han de testificar de la verdad. Oraciones cordiales y sinceras han de acercar a los ángeles (El ministerio de la bondad, p. 36).
El corazón humano no puede conocer la felicidad hasta que se somete para ser moldeado por el Espíritu de Dios. El Espíritu conforma el alma renovada según el modelo, Jesucristo. Mediante su influencia, la enemistad contra Dios se cambia en fe y en amor, y el orgullo en humildad. El alma percibe la belleza de la verdad, y Cristo es honrado en la excelencia y la perfección del carácter. Cuando se efectúan estos cambios, los ángeles rompen en cantos de alabanza, y Dios y Cristo se gozan por las almas que son modeladas según la semejanza divina (Nuestra elevada vocación, p. 154).
Existen actualmente en el mundo muchas personas heridas, muchos corazones tristes que necesitan alivio. El Señor tiene medios para iluminar la vida de estos desconsolados. Cada uno de nosotros puede poner a trabajar sus talentos al disipar las nubes, al permitir que penetre la luz del sol de la esperanza y la fe en el que “de tal manera amó… al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16(Cada día con Dios, p. 181).
VIERNES, AGOSTO 30
Para Estudiar Y Meditar
Lee “Obra e influencia de las sociedades de beneficencia Dorcas” y “La verdadera religión”, en El ministerio de la bondad, pp. 70, 71; 39-45; y “Una iglesia generosa”, en Los hechos de los apóstoles, pp. 270-278.
“El Salvador dio su vida preciosa para establecer una iglesia capaz de cuidar de las almas entristecidas y tentadas. Un grupo de creyentes puede ser pobre, sin educación y desconocido; sin embargo, estando en Cristo puede hacer en el hogar, el vecindario y la iglesia, y aun en regiones lejanas, una obra cuyos resultados serán tan abarcadores como la eternidad” (_DTG _595, 596).
“La liberalidad abnegada provocaba en la iglesia primitiva arrebatos de gozo; porque los creyentes sabían que sus esfuerzos ayudaban a enviar el mensaje evangélico a los que estaban en tinieblas. Su benevolencia testificaba que no habían recibido en vano la gracia de Dios. ¿Qué podía producir semejante liberalidad sino la santificación del Espíritu? A ojos de los creyentes y de los incrédulos, era un milagro de la gracia” (HAp 277).
Preguntas para dialogar
1. La comunidad de tu iglesia, ¿cómo se puede asemejar más a la descripta en los primeros capítulos del libro de Hechos? ¿Qué pasos prácticos podrían dar los dirigentes de tu iglesia para incentivar a la iglesia en esta dirección?
2. La Iglesia Adventista del Séptimo Día en todo el mundo utiliza algunos de los principios analizados en el estudio de esta semana para determinar cómo repartir los diezmos y las ofrendas entre diferentes partes del mundo. ¿Cuáles son los beneficios de este tipo de sistema mundial de intercambio de recursos?
3. Las orientaciones para la vida, como las que se resumen en Romanos 12, por ejemplo, ¿son formas realizables y prácticas de vivir (funcionan en el “mundo real”), o se asemejan más a las imágenes idealizadas de los “santos” que se ven en los vitrales?
4. Santiago 5:1 al 5 utiliza un lenguaje fuerte que repite las duras advertencias de los profetas del Antiguo Testamento. ¿Por qué es apropiada y necesaria una expresión tan fuerte?
Resumen: Impulsados por la comisión de Jesús y el poder del Espíritu Santo, los discípulos y los primeros creyentes se dispusieron a compartir el mensaje y la misión de Jesús con la mayor difusión posible. Sobre la base de las enseñanzas de Jesús y las Escrituras hebreas, la iglesia primitiva era un nuevo tipo de comunidad que compartía lo que tenía con los necesitados, tanto dentro como fuera de su comunidad. Mediante el ejemplo y las enseñanzas registradas en sus cartas a estas iglesias, los primeros dirigentes cristianos instaron a los creyentes a vivir siendo fieles y serviciales, especialmente con los necesitados.
Comentarios Elena G.W
El ministerio de la bondad, las sociedades de beneficencia Dorcas, su obra y su influencia”, pp. 70, 71.
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